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¿Corcho o tapa rosca?

Algunos consumidores aún sienten desconfianza de botellas cerradas con tapa rosca. Además tenemos una relación sentimental con el corcho. La tradición es muy fuerte.

Los mitos de la tapa rosca

La tapa rosca es una cápsula de metal, la cual es empujada sobre el cuello de la botella y presionada en las ranuras con un aparato especial. Esas ranuras se utilizan para abrir la botella y volverla a cerrar.

Uno de los mitos más fuertes es que este sistema solo se destina para vinos baratos y de consumo inmediato. Pero no es más que una barrera psicológica que demuestra que frente al vino a veces somos muy tradicionales.

El otro argumento es que el corcho es mejor porque el vino puede “respirar”. Pero en esta época, la tecnología permite producir tapas roscas con niveles calculados de entrada de oxígeno. Así, los vinos cerrados con este método simplemente evolucionan de una manera distinta, permaneciendo frescos por más tiempo, pero sin perder la complejidad y profundidad que le confiere la guarda a los vinos.

¿Por qué nos gusta la tapa rosca?

Comparado con la tradición del corcho natural, la tapa rosca es un fenómeno nuevo. Sin embargo, en sus cincuenta años de historia, ha ocupado rápidamente una importante cuota del mercado. Su costo es menor al del corcho, por lo tanto su tecnología está disponible para más consumidores.

Otro factor importante son las ocasiones de consumo. Una botella descorchada debe ser consumida rápidamente para que el vino no se oxide o pierda sus cualidades. Un vino con tapa rosca en cambio, puede volver a taparse y guardarse en el refrigerador hasta por dos semanas. Este sistema permite que el vino conserve toda su frescura y sabor.

Algunos expertos afirman que el vino cerrado con tapa rosca de aluminio evoluciona lentamente. El vino se siente más intenso y limpio. Sus aromas lucen más frescos. Y, lo más importante, ¡el vino mantiene intacta su calidad! Además se puede repetir la calidad del vino en cada botella, evitando el riesgo de oxidación.

¿Por qué nos gusta el corcho?

No olvidemos que el corcho ha sido la opción preferida para el cierre del vino prácticamente desde siempre. El corcho se elabora de la corteza de un árbol llamado alcornoque mediterráneo. Esta corteza tiene una estructura diferente a la de los otros árboles. Es gruesa, porosa y fácil de cortar. Sus cualidades físicas permiten una larga guarda del vino. ¡Siglos manteniendo los vinos en las bodegas así lo han demostrado!

Por otro lado, el descorchador en sí mismo es todo un ícono. Sin duda la ceremonia de abrir una botella de vino añade valor al patrimonio cultural. Sentir el sonido característico cuando el corcho sale de la botella es un rito.

¿Cómo el corcho nos puede decepcionar?

Sí, el corcho natural tiene muchas cualidades, pero también tiene puntos débiles. El más común es el temido «vino acorchado». Esto significa que el se ve afectado por TCA, compuestos volátiles que provocan aromas y sabores desagradables.

Hoy la mayoría de los vinos en el mercado se elaboran para consumo inmediato. Sólo un pequeño porcentaje de vinos es capaz de resistir de buena manera el paso del tiempo.

Esperamos haber contribuido con este artículo a su mayor conocimiento sobre el tema, que haya aprendido un poco más, tanto sobre la tapa rosca como del corcho, y que pueda distinguir con mayor facilidad si prefiere el estallido del primero o el rítmico giro de la segunda.

Nota creada por Carlos Oyarzún – Instructor Bar Academy Valparaíso

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